En julio de 2023, un equipo de investigadores surcoreanos sacudió al mundo científico con una afirmación extraordinaria: habían sintetizado el LK-99, el primer superconductor a temperatura ambiente de la historia. Lo que siguió fue una de las historias más fascinantes y aleccionadoras de la ciencia moderna — un frenesí global de replicación, la caída de una esperanza y, en el fondo, la pregunta que sigue sin respuesta: ¿puede existir un material que conduzca electricidad sin pérdidas a temperatura ambiente?
Para entender por qué esta pregunta importa tanto, primero debemos comprender qué es la superconductividad y por qué su dominio transformaría la civilización humana de manera más profunda que cualquier otra tecnología en el horizonte visible.
El Fenómeno que Desafía la Intuición
En 1911, el físico holandés Heike Kamerlingh Onnes estaba enfriando mercurio con helio líquido cuando observó algo imposible: a los 4,2 Kelvin (−268,95 °C), la resistencia eléctrica del mercurio caía abruptamente a exactamente cero. No casi cero. No un valor muy pequeño. Cero absoluto.
Esto violaba todo lo que se sabía sobre la conducción eléctrica. En cualquier conductor normal, los electrones chocan con los átomos de la red cristalina, generando calor y perdiendo energía. Es por eso que los cables se calientan, las líneas de transmisión pierden entre el 5% y el 10% de la electricidad que transportan, y los imanes de los hospitales necesitan sistemas de refrigeración masivos. La superconductividad elimina esa fricción cuántica por completo.
Junto con la resistencia cero, Onnes descubrió otro fenómeno igualmente extraordinario: los superconductores expulsan activamente los campos magnéticos de su interior. Este efecto, descubierto en 1933 por Walther Meissner y Robert Ochsenfeld, se conoce como el efecto Meissner, y es lo que produce la levitación magnética que has visto en videos de laboratorio: un imán flotando sobre un disco superconductor sumergido en nitrógeno líquido.
La Teoría BCS: Electrones que Bailan en Parejas
En 1957, la teoría BCS (Bardeen, Cooper y Schrieffer) explicó el misterio: bajo ciertas condiciones, los electrones forman pares de Cooper — dos electrones con espines opuestos que se mueven coordinadamente a través del material, mediados por vibraciones de la red cristalina (fonones). A temperaturas suficientemente bajas, estos pares se sincronizan en un único estado cuántico macroscópico — un condensado de Bose-Einstein de pares electrónicos. En este estado colectivo, los electrones no pueden ser dispersados individualmente, produciendo resistencia cero. La teoría BCS valió el Premio Nobel a sus autores en 1972.
La teoría también predecía el talón de Aquiles de los superconductores convencionales: la temperatura crítica (Tc) es extremadamente baja. Las vibraciones térmicas rompen los pares de Cooper fácilmente, por lo que el material debe estar casi a cero absoluto. Enfriar materiales a estas temperaturas requiere helio líquido — un recurso escaso y costoso. Un imán superconductor para resonancia magnética puede costar cientos de miles de dólares solo en refrigeración anual.
Los Superconductores de Alta Temperatura: Una Revolución Incompleta
En 1986, Bednorz y Müller descubrieron que una cerámica de cobre y lantano se volvía superconductora a 35 K — muy por encima del límite teórico de la teoría BCS. El descubrimiento les valió el Nobel al año siguiente. Lo que siguió fue una fiebre del oro científica: en meses, la temperatura crítica había subido a 90 K (por encima del nitrógeno líquido), luego a 138 K. Estos superconductores de alta temperatura (HTS) son principalmente cupratos — óxidos de cobre con estructuras en capas.
El problema: nadie entiende completamente por qué funcionan. La teoría BCS no los explica. Los cupratos son "superconductores de onda d" con una física completamente diferente, y después de cuatro décadas de investigación intensa, el mecanismo exacto sigue siendo uno de los problemas abiertos más importantes de la física teórica.
| MATERIAL | TC (KELVIN) | TC (°C) | TIPO | AÑO |
|---|---|---|---|---|
| Mercurio (Hg) | 4,2 K | −269 °C | Convencional (BCS) | 1911 |
| YBCO (YBa₂Cu₃O₇) | 92 K | −181 °C | Alta temperatura (cuprato) | 1987 |
| HgBa₂Ca₂Cu₃O₈ | 138 K | −135 °C | Alta temperatura (cuprato) | 1993 |
| H₃S (sulfuro de hidrógeno) | 203 K | −70 °C | Hidruro (alta presión) | 2015 |
| LaH₁₀ (hidruro de lantano) | 250 K | −23 °C | Hidruro (alta presión) | 2019 |
Los Hidruros: La Frontera Más Prometedora (y Más Frustrante)
En 2015, el sulfuro de hidrógeno (H₃S) bajo presiones extremas (150 gigapascales, equivalente a 1,5 millones de atmósferas) se volvía superconductor a 203 K (−70 °C). En 2019, el hidruro de lantano (LaH₁₀) alcanzó 250 K (−23 °C) bajo 170 GPa. En 2020, Ranga Dias en la Universidad de Rochester reportó superconductividad a temperatura ambiente (288 K, 15 °C) en un sistema de carbono-azufre-hidrógeno a 267 GPa.
El problema es devastadoramente práctico: estas presiones son las que existen en el interior de la Tierra. Para generarlas en laboratorio se usan celdas de yunque de diamante — dispositivos que comprimen muestras microscópicas entre dos diamantes. La muestra superconductora tiene el tamaño de un grano de arena. No existe ninguna tecnología conocida para mantener estas presiones en objetos de tamaño útil.
El Escándalo del LK-99: Cuando la Esperanza se Convierte en Lección
El 22 de julio de 2023, dos preprints aparecieron en arXiv firmados por investigadores del Quantum Energy Research Centre de Corea del Sur. Sus autores afirmaban haber sintetizado el LK-99, un material basado en plomo y fósforo (Pb₉Cu(PO₄)₆O) que exhibía superconductividad a temperatura ambiente y presión atmosférica normal. El video que acompañaba la publicación mostraba un fragmento grisáceo levitando parcialmente sobre un imán — el efecto Meissner, supuestamente.
Lo que siguió fue un experimento de ciencia abierta en tiempo real. Laboratorios de todo el mundo comenzaron a sintetizar el LK-99 inmediatamente. Los resultados llegaron en días, no meses. Y el veredicto fue unánime: el LK-99 no es un superconductor. La levitación parcial resultó ser un artefacto del ferromagnetismo — el material contiene impurezas de sulfuro de cobre (Cu₂S) que son ferromagnéticas. La caída de resistencia era una transición de fase del Cu₂S a 104 °C, no superconductividad.
"El episodio del LK-99 fue doloroso, pero también fue ciencia funcionando exactamente como debe: una afirmación extraordinaria fue sometida a escrutinio global intensivo y refutada en semanas. Eso es un triunfo del método científico, no un fracaso."
— Perspectiva general de la comunidad de física del estado sólido, 2023
La Controversia de Ranga Dias: Una Historia Más Oscura
El caso del LK-99 fue un error honesto. Pero la historia de Ranga Dias en la Universidad de Rochester es más perturbadora. Dias reportó múltiples superconductores a temperatura ambiente entre 2020 y 2023. Ninguno ha sido replicado de forma independiente. En 2022, la revista Nature retractó su paper de 2020 sobre el sistema CSH después de que análisis independientes revelaran irregularidades estadísticas en los datos. En 2023, Nature retractó también el paper del sistema LuNH. La Universidad de Rochester inició una investigación de mala conducta científica.
El Estado Actual: Lo Que Sí Tenemos
Más allá del drama, existe una industria floreciente basada en los superconductores que sí funcionan. Los superconductores de alta temperatura (HTS) basados en YBCO y BSCCO se usan hoy en aplicaciones reales: los imanes de resonancia magnética (MRI), los aceleradores de partículas como el LHC del CERN, y cables de transmisión HTS instalados en ciudades como Essen y Chicago para transportar electricidad sin pérdidas.
La empresa Commonwealth Fusion Systems (CFS), un spin-off del MIT respaldado por Bill Gates, está construyendo el imán superconductor más potente jamás creado — 20 teslas — usando cintas de REBCO para su reactor de fusión SPARC. En septiembre de 2021, CFS demostró un imán de 20 T usando esta tecnología. Si SPARC funciona como se espera, será el primer reactor de fusión en producir más energía de la que consume — y los superconductores HTS son la razón por la que es posible en un dispositivo compacto.
El Horizonte Realista y la Búsqueda con IA
El aprendizaje automático está acelerando la búsqueda. En 2023, DeepMind publicó GNoME, un modelo que predijo 2,2 millones de nuevos materiales estables, incluyendo miles de candidatos superconductores potenciales. La síntesis y verificación experimental de estos candidatos está en curso. Los materiales topológicos y los superconductores no convencionales con simetría especial son el campo más prometedor actualmente.
La búsqueda del superconductor a temperatura ambiente continuará. Es demasiado importante para abandonarla. Pero la historia del LK-99 ha hecho a la comunidad más cautelosa, más exigente con la evidencia, y más consciente de la diferencia entre esperanza y verificación. En ciencia, esa diferencia lo es todo.
Desde que Kamerlingh Onnes observó la primera superconductividad en 1911, la humanidad ha recorrido un camino extraordinario: de los 4 K del mercurio a los 250 K de los hidruros bajo presión. El superconductor a temperatura ambiente sigue siendo el Santo Grial. No sabemos si existe en la naturaleza o si puede sintetizarse. Pero tampoco tenemos ninguna razón fundamental para creer que es imposible.
El experimento continúa.


